“Ama tu ritmo y ritma tus acciones bajo su ley, así como tus versos; eres un universo de universos y tu alma una fuente de canciones”. Rubén Dario.

La Musicoterapia: definiciones:

La Federación Mundial de Musicoterapia (WFMT) define la Musicoterapia como la “utilización de la música y/o de sus elementos (sonidos, ritmo, melodía y armonía) en un proceso destinado a facilitar y promover comunicación, aprendizaje, movilización, expresión, organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, a fin de asistir a las necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas. La Musicoterapia busca descubrir potenciales y/o restituir funciones del individuo para que el/ella alcance una mejor organización intra y/o interpersonal y, consecuentemente, una mejor calidad de vida. A través de la prevención y rehabilitación en un tratamiento”

La Musicoterapia es una disciplina del área de la salud, que utiliza como herramientas específicas los instrumentos musicales, la voz o el cuerpo, que a través de experiencias musicales:
– facilitan la comunicación ((re)establecen canales de comunicación),
– promueven la expresión individual,
– favorecen la integración social,
– y aportan un bienestar.

La Musicoterapia no sólo satisface:
– las necesidades de niños y adultos con discapacidades o enfermedades,
– sino que también mejora la calidad de vida de las personas sanas.

Es importante diferenciar la Musicoterapia Preventiva (con personas sanas) de la Musicoterapia Rehabilitadora (con personas que padecen una patología, un trastorno, una discapacidad).

¿Cómo funciona?

Según, Serafina Poch, la pionera de la musicoterapia en España, “la música es vibración y vibración equivale a vida”. La música nos llega a través del nervio auditivo que transmite las vibraciones emitidas por el sonido al sistema auditivo cerebro.

Los estímulos eléctricos generan en el cerebro dos tipos de reacciones:
– las reacciones psicológicas: son las emociones (felicidad, tristeza, bienestar…) que provocan las reacciones físicas o motoras (dar palmas, silbar, seguir el ritmo con el pie, bailar) y cognitivas (cantar una canción que activa el lenguaje, la atención, y la memoria).
– las reacciones fisiológicas como el aumento del ritmo cardiaco, de la presión sanguínea, el patrón de la respiración. Al final mejoran nuestro bienestar y suben nuestro   nivel de energía (aumento de las endorfinas).

Las emociones son los catalizadores de esos efectos, y son el elemento fundamental del valor terapéutico de la Musicoterapia. A través de las experiencias musicales el musicoterapeuta intenta conectar con el usuario o paciente y éste consigo mismo y con el terapeuta, gracias a las emociones que le provoca la música (tocándola, escuchándola, cantando o bailando).

La música es vital para todos:

Es importante destacar que cada uno reacciona de manera individual a la música, según su propia experiencia, sus recuerdos y la historia sonoro musical de su familia. Es lo que el musicoterapeuta R. Benenzon llama la Identidad Sonora (ISO). Según Jordi A.Jauset, doctor en comunicación, ingeniero y músico, la historia sonoro musical es el entorno cultural en el que hemos crecido del cual tomamos determinados patrones que condicionan nuestras percepciones.
La música es parte integral de nuestra vida cotidiana (en el coche, en le baño, en el gimnasio, a cantar una nana para inducir el sueño de un bebé, bailando a una fiesta, una celebración, ayuda preciosa para cualquier aprendizaje didáctico (idiomas, matemáticas, …)). “Sin música la vida sería un error” afirmó Nietzsche, “apoderarse de ella de la manera más enérgica” dijo Schopenhauer, “penetrar en el interior del alma” siguió Platón. De modo que, si la música constituye una necesidad para la persona “normal” también debe constituirla para la persona con alguna deficiencia física, mental, intelectual o sensorial.

El ritmo:

El ritmo tiene un papel clave en la música porque organiza la música, es decir organiza las relaciones del tiempo. S.Poch lo compara al esqueleto del ser humano (la melodía siendo el cuerpo, y la armonía el alma). El ritmo incide directamente en los propios ritmos de nuestro organismo (las respuestas musculares y motrices, la respiración, la presión sanguínea…). El ritmo puede estimular o sedar, da seguridad, acompañado de melodía tiene poder de empatía o vinculación fuerte (como el canto respecto a la voz hablada), ayuda a sincronizar los movimientos y reduce el impacto de otros estímulos sensoriales.
Cada uno tiene su propio ritmo (el ritmo orgánico) y reacciona a la música (un estímulo) según la percepción del mismo que tiene cada individuo. “Ama tu ritmo y ritma tus acciones bajo su ley, así como tus versos; eres un universo de universos y tu alma una fuente de canciones”. Rubén Dario.

Lo que NO es la musicoterapia:

  • No es un animador musical: usa música en vivo con diferente instrumentos, también música grabada, pero siempre según los objetivos terapéuticos predefinidos. La Musicoterapia es principalmente funcional, es la utilización terapéutica y científica de la música. No hace actividades musicales. Usa la música.

  • No es sólo relajación con música. Existen técnicas activas y pasivas según los objetivos terapéuticos predefinidos.

  • No utiliza sólo la música clásica, sino que también hace uso de nanas, canciones infantiles y populares, músicas del mundo.

  • No utiliza sólo la música grabada. Además improvisa con diferentes instrumentos para estimular e invitar al paciente o usuario a responder y a comunicar a través de   la música.

  • No es un profesor de música (no tiene objetivos didácticos). La musicoterapia es la utilización terapéutica y científica de la música.

El musicoterapeuta está formado en tres áreas: clínica, música y en musicoterapia:

  • Clínica: conocimientos específicos de cada colectivo

  • Música: interpretación de instrumentos, composición, improvisación

  • Musicoterapia: adaptación al paciente o usuario, intención terapéutica no estética.